Esta investigación examina cómo la familia Tovar, arquetipo de la oligarquía mantuana, reprodujo su poder en la Venezuela posindependentista del siglo XIX a través de la apropiación de tierras, la diversificación productiva, estratégicas alianzas matrimoniales y su inserción en la arquitectura financiera internacional que dominaba el comercio exterior. El estudio articula estas dimensiones con el análisis de la conflictividad interna en sus dominios para rastrear las trayectorias divergentes de algunas de sus antiguas haciendas.